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El 2 de junio de 1975, un centenar de mujeres trabajadoras sexuales francesas
ocuparon la Iglesia de Saint-Nizier de Lyon en lo que llamaron una HUELGA.
Protestaban contra la criminalización, la violencia y el abuso policial. Pero lo
más importante es que hacían HUELGA porque se sentían TRABAJADORAS.
Cuarenta y dos años después en el Ecuador quienes ejercemos trabajo sexual
no somos vistas como lo que somos: mujeres, hombres y personas trans que
nos ganamos la vida como obreras y obreros del sexo.

Somos un sector de la población históricamente vulnerable a la violencia, que
ocurre unas veces a manos de agresores anónimos, otras veces a manos de
agresores conocidos, incluidos clientes y moradores de los espacios en que
vivimos y trabajamos, y muchas veces, también, a manos de las instituciones y
agentes del orden público.

Gran parte de las experiencias de violencia que vivimos – incluidos delitos de
odio y femicidios – nacen del estigma y la discriminación que se asocian con
nuestra actividad; es decir, del doble discurso de una sociedad que contrata
nuestros servicios pero niega nuestros derechos.

Por eso la Coalición de Trabajadorxs Sexuales de Quito existe como una
plataforma activista en la que organizaciones y lideresas autónomas hemos
confluido para cambiar mentalidades, normas y políticas. Nuestro horizonte es
erradicar la discriminación y la violencia hacia las personas que ejercemos
trabajo sexual y no descansar hasta lograr:

1. El reconocimiento de nuestro derecho a decidir sobre lo que hacemos
con nuestro propio cuerpo, o derecho a la autodeterminación.

2. El reconocimiento de nuestro derecho humano a escoger libremente
nuestra ocupación y fuente de subsistencia.

3. El reconocimiento de nuestra libertad de asociación, estética, y tránsito.

4. El reconocimiento de nuestro derecho a la ciudad. Este implica el
respeto a nuestra presencia en el espacio público y la erradicación de
discursos y políticas de “re ubicación” que pretenden confinar nuestra
existencia a las periferias urbanas y sociales, empujándonos, y a veces
obligándonos por ley, a ejercer el trabajo sexual en espacios cerrados y
alejados, propios de aquello que se esconde porque da vergüenza. De
ahí nuestra proclama: ¡La Calle en DisPuta!

5. El reconocimiento del trabajo sexual como trabajo con plenas garantías
laborales, incluido nuestro derecho a la asociación gremial y a la
seguridad social.

Hacemos un llamado a la ciudadanía a pronunciarse con nosotrxs a favor de
nuestras reivindicaciones.

David P. González
Presidente de la Asociación Goover de Hombres que Ejercen Trabajo Sexual
Coordinador de la Coalición de Trabajadorxs Sexuales de Quito
Miembro de la Plataforma Latinoamericana de Personas que Ejercen Trabajo
Sexual

Germania Goyes
Lideresa Autónoma. Vocera de la Resistencia de las Mujeres Trabajadoras
Sexuales del Centro Histórico de Quito

Carolina Alvarado
Presidenta de la Asociación de Trabajadoras Sexuales Trans de Quito

#TrabajoSexualEsTrabajo #LaCalleEnDisputa#ObrerxsDelSexoPresentes

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